Epidemia de soluciones fáciles
El mundo se ha vuelto excesivamente complejo. Hoy vivimos bombardeados por miles de informaciones: consejos, declaraciones de verdad y conceptos sobre lo que significa ser exitoso. Lejos de darnos una mano, esa marejada nos atormenta. Sólo un dato: según Infobip WhatsApp genera por día 150 mil millones de charlas.
La trampa de la productividad total
Parece que todos son más inteligentes y brillantes. Nuestros sentimientos se alborotan y todo debe ser productivo. En este escenario, el espacio para que los procesos sucedan parece verse desafiado.
Los que ya tenemos algunas canas sabemos que para que las cosas sucedan hace falta tiempo. No un tiempo inútil, sino entender que los procesos tienen un devenir: causa y consecuencia.
La revolución es la lentitud En esta marejada, creo que la revolución es parar:
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Reflexionar para buscar la calma.
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Hacer poco pero bien, con conciencia y disfrute.
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Priorizar la conciencia por encima del resultado inmediato.
Es un gran desafío porque es exactamente lo contrario a lo que ofrece el mercado. Frente a las soluciones mágicas, rápidas y potentes, yo elijo la reflexión, la lentitud y la conciencia.
El progreso no es fácil, implica avances y retrocesos, victorias y derrotas (que podemos convertir en aprendizajes). Nos gusta trabajar con gente con esta perspectiva. ¿Sos de esos?