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El vacío, el piso y el botón de "Insert Coin"

Sobre los nuevos comienzos (y por qué nos cuestan tanto) Este es el primer post del año. La inercia nos empuja a hablar de resoluciones, de "año nuevo, vida nueva" y de hojas en blanco. Pero seamos sinceros: la hoja nunca está en blanco. Venimos con tachaduras, borrones y párrafos enteros que no podemos borrar.

Te comparto esta metáfora budista: "Saltar al vacío es una mala y una buena noticia. La mala es que no hay paracaídas. La buena es que no hay piso".
Suena liberador, ¿verdad? Pero es sólo una metáfora.

Nuestra mente no salta si cree que no hay piso. Necesitamos tracción. Necesitamos apoyarnos en algo para impulsarnos. El problema es que a menudo nos apoyamos en nuestras viejas certezas, en lo que "sabemos" que funciona, en el control. Y desde ahí, es imposible saltar hacia lo nuevo. Solo saltamos hacia lo mismo.

Todos queremos cambiar, pero nadie quiere soltar el control. Como decía Walt Whitman: "¿Me contradigo? Pues bien, me contradigo, contengo multitudes". Somos esa contradicción andante: queremos la aventura de la incertidumbre, pero con el cinturón de seguridad puesto.

Entonces, ¿cómo empezamos de verdad algo nuevo?

Creo que hay dos caminos posibles. Elegí el que tu estómago aguante hoy.

Camino 1:
La Honestidad Brutal (La vía dura)


Este camino no es para todos. Requiere dejar el ego en la puerta. Para empezar de nuevo, a veces tienes que saber exactamente qué es lo que te está frenando, y a menudo, ese "algo" sos vos.

El ejercicio es simple y aterrador: Busca a alguien que te quiera (de verdad) y pedile que te critique. No que te adule. Pedile que te diga qué patrones repites, en qué te boicoteas, qué es insoportable de vos. Escuchá sin defenderte. Buscá patrones. Si tres personas distintas te dicen que sos obstinado, no es una opinión, es un dato. A veces, el nuevo comienzo nace de matar una vieja actitud que ya no te sirve.

Camino 2:
El Modo Juego (La vía amable)


Si la vía de la honestidad brutal te hace querer esconderte bajo las sábanas, toma esta opción. Deja de tratar tu vida, tu proyecto o este año como si fuera una cirugía a corazón abierto donde un error es fatal. Trátalo como un videojuego.

En los juegos se gana, se pierde o se empata. Pero la magia del juego es la rejugabilidad. Si sale mal, no es el fin del mundo. Es solo Game Over. Buscas una ficha, presionas Insert Coin y empezás de nuevo. Pero —y esto es clave— esta vez juegas con la información de la partida anterior. Ya sabes dónde está la trampa.

Le quitas el peso dramático al fracaso y lo convetís en iteración.


EL ÚNICO PISO REAL

Ya sea que elijas la verdad dolorosa o el juego ligero, recuerda que el único piso firme desde el cual puedes saltar no es el futuro (que no existe) ni el pasado (que ya fue). Es el Ahora. No esperes a estar listo. No esperes a tener la certeza absoluta. Anímate. Salta. Juega. Lo peor que puede pasar es que tengas que volver a empezar. Y en eso, ya somos expertos.