Skip to content
All posts

El viaje más largo puede cambiar con el próximo paso

Muchas veces estamos sumergidos en nuestra rutina, enfrascados en nuestros pensamientos, deseos y proyectos. Tenemos un foco excesivo en nosotros mismos.

La trampa de la identificación: No somos lo que pensamos Le damos demasiada importancia a lo que pensamos, llegando a creer que somos nuestros pensamientos. En psicología cognitiva, esto se conoce como una falta de "defusión", donde el individuo no logra distanciarse de su flujo mental. Cuando nuestras opiniones se vuelven nuestra identidad, cualquier mirada distinta se percibe como una amenaza biológica.

Esta resistencia tiene una base científica en el Sesgo de Disponibilidad (estudiado por los nobeles Daniel Kahneman y Amos Tversky). Nuestro cerebro tiende a dar mucho más peso a la información que tiene más "a mano" —nuestras propias vivencias y prejuicios— ignorando datos estadísticos o perspectivas ajenas. Vivimos bajo la dictadura de lo reciente y lo propio, lo que nos lleva a tomar decisiones en automático y con poca conciencia del entorno.


El algoritmo como sesgo


Los algoritmos no son neutros; son herramientas diseñadas para la complacencia. Al reforzarnos constantemente lo que ya creemos, atrofian nuestra capacidad de utilizar lo que se conoce como Teoría de la Mente (ToM), que es la habilidad neurocognitiva de representar los estados mentales de los demás (sus deseos, creencias y necesidades) para predecir su comportamiento. Sin esta capacidad activa, perdemos la conexión con la realidad externa.

Llevado al terreno comercial, este vivir en automático nos condena a pensar desde la oferta (yo) en vez de pensar desde la demanda (ellos). Estamos tan ocupados escuchando nuestro propio discurso que dejamos de percibir lo que el cliente realmente necesita.

La buena noticia es que, según la neurociencia de la toma de decisiones, el cerebro es plástico. No importa cuánto tiempo hayamos caminado en la dirección del "yo": el viaje más largo puede cambiar con el próximo paso. Ese paso consiste en suspender el juicio propio y activar la toma de perspectiva. Dejar de ser el pensamiento para empezar a ser el observador consciente de la demanda.